El plagio o robo de ideas o marcas no es nuevo, y las demandas por esto contabilizan miles de millones. De hecho hay países como Tailandia o China, donde la fabricación de productos falsos, que imitan marcas de lujo, contribuyen con un alto porcentaje al PIB de ambas naciones asiáticas.
Lo peor es que ya el plagio está en el mundo financiero digital y son los NFT los objetos del problema. Justo esta semana, la conocida marca Nike introdujo una demanda legal en la ciudad de Nueva York contra la plataforma de compras StockX, por crear y comercializar NFT basados en los productos de la marca.
StockX, que compra y revende ropa y productos tecnológicos, se especializa principalmente en subastas de calzados deportivos, que pueden llegar a venderse en cientos de miles de dólares.
Los abogados de Nike acusaron a la comercializadora, con sede en Estados Unidos, de “acuñar” NFT utilizando sus marcas registradas.
StockX está “vendiendo esos NFT a precios muy inflados a consumidores desprevenidos que creen o es probable que crean que esos ‘activos digitales invertibles’, que es el nombre que les da StockX, están autorizados por Nike, cuando no lo están”, dice la demanda, presentada.
La marca de ropa reclama daños y perjuicios y una orden judicial para obligar a StockX a detener las ventas.
El mercado de los NFT
Creados hace apenas un año, los NFT (tokens no fungibles) se han convertido cada vez más en un pilar de las casas de subastas y del mercado del arte, donde las obras virtuales han alcanzado precios multimillonarios.
StockX ofrece NFT con versiones digitales de objetos cuya propiedad es rastreable. Por ejemplo, una imagen del calzado “KAWS Sacai Nike Blazer Low Blue (Vault NFT)” está disponible en StockX a 549 dólares.
“Cada Vault NFT está respaldado por un elemento físico bajo custodia de StockX”, afirma el sitio web.
“Esto significa que si compra una edición de Vault NFT, usted es el propietario del bien físico correspondiente que está protegido y almacenado en la bóveda de StockX“.
En su demanda, Nike describe las NFT como una “forma emocionante para que las marcas interactúen con sus consumidores dentro y fuera del Metaverso“.
Sin embargo, “esta nueva frontera se ha convertido rápidamente en un campo de juego virtual para que los infractores pasen por encima de algunas de las marcas comerciales más famosas del mundo y las utilicen sin autorización para comercializar sus productos virtuales y generar ganancias mal habidas”, añadió Nike.
Según el grupo, StockX ya ha vendido más de 550 NFT de la marca Nike.
En abril, StockX fue valorada en 3,800 millones de dólares tras recaudar 255 millones en fondos. La plataforma reportó ingresos de 400 millones de dólares en 2020.
La batalla que viene
El mes pasado fue la marca de lujo Hermès la que interpuso en Nueva York una demanda contra el artista Mason Rothschild, que vendió en subasta 100 “MetaBirkins“, es decir, reproducciones digitales de un bolso de la marca, registradas con NFT.
El caso Hermès es complejo, puesto que se produce en Estados Unidos, donde la creación artística es protegida por la primera enmienda a la Constitución, que estipula la libertad de expresión, explica la abogada Annabelle Gauberti, del gabinete Crefovi en París.
Gauberti recuerda un caso que aconteció hace una década, cuando la marca Louis Vuitton perdió una demanda contra un artista holandés que incluyó uno de sus bolsos en una foto con un refugiado de Darfur.
En los tribunales estadounidenses y británicos “el argumento del uso artístico (de una marca) acostumbra a funcionar bien”, añade Gauberti.
Pero en el caso del artista Mason Rothschild esa defensa podría verse seriamente afectada por el hecho de que el artista ganó decenas de miles de dólares con esos bolsos destinados al metaverso.
“Su equipo jurídico tendrá que emplearse a fondo”, advirtió esta abogada.
En el caso de Nike, es un asunto directamente comercial, ya que StockX nunca pretendió que sus NFT fueran obras de arte.
“Está por ver hasta dónde llega la protección del derecho intelectual en el mundo digital, así como las soluciones que se pueden encontrar”, explicó la abogada Danielle Garno en una nota para el blog Lexology.